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domingo, 11 de marzo de 2012

Democracia, enajenación y sucesión 2012 (5.2)

Entre el votar y la inutilidad de la elección burguesa
Por Ulianov Marín (PPS)

La serie empezó diciendo que resulta muy evidente que el término democracia ya no representa lo que se supone debería significar o aquello que el sentido común le obligaría a implicar, es decir que es un signo que se ha alejado de su referente por la enajenación común a todo lo que toca el capital.

Este proceso de enajenación tiene consecuencias directas en la utilidad que pueden tener para un colectivo la serie de fenómenos asociados al concepto democracia, en la medida que dejan de ser hechos que permitan relaciones constructivas entre los seres humanos y se convierten en mecanismos de control a partir de la manipulación de determinadas premisas, empezando por la conciencia.

Para hablar de democracia habría que empezar delimitando el ámbito cultural donde funciona el concepto. Es decir, dejar claro que democracia es un concepto más amplio que los meros hechos electorales o los mecanismos para la elección de representantes a los gobiernos o gobernantes tomando en cuenta las variantes que existen para estos hechos en cada país. Habría que delimitar democracia como la posibilidad de desarrollo de las habilidades de cada ser humano y su aplicación al cotidiano para obtener recursos suficientes que permitan una vida digna y el crecimiento del individuo en todos los sentidos que la cultura exige.

Es ridículo que este tipo de democracia está perfectamente delimitado en el inciso A del artículo 26 de la constitución: «A. El Estado organizará un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional que imprima solidez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento de la economía para la independencia y la democratización política, social y cultural de la Nación». Primero hay que entender que la Nación mexicana somos todos los mexicanos y dejarnos de abstracciones absurdas sobre este tipo de términos, antes se había hablado en este sentido de la manera en que se hace referencia a las empresas propiedad del pueblo o de la Nación que se enmascara diciendo “empresas paraestatales”.

Es democrático que todos los mexicanos (varones, mujeres, indígenas, LGBT, negros, mestizos, jóvenes, viejos... todos) tengamos las mismas posibilidades para desarrollarnos como es poco democrático que se privilegie el desarrollo –aun sea parcial- de grupos o segmentos de población. Peor aún cuando esos privilegios se otorgan a los grupos económicamente más poderosos, entonces es que la brecha entre riqueza y pobreza se incrementa, los ricos se hacen más ricos mientras los pobres pierden capacidad económica, al tiempo en que se reduce la cantidad de ricos y la pobreza se incrementa.

La aplicación en México de las políticas neoliberales implica la violación del artículo 26 de la constitución en la medida que el neoliberalismo impide ese desarrollo democrático o la democratización de la vida (pienso que es lo mismo) de que habla la carta magna mexicana. Esto queda claro desde el análisis de las posturas filosóficas posmodernas (la filosofía del neoliberalismo) que al pretender anular la historia, la materia y el sujeto, eliminan la posibilidad de democracia real o democratización de la vida, porque trata de convertir al sujeto en objeto, le “cosifica”.

El primer rasgo es la absurda idea del “Estado obeso” combinada con la equivocada política fiscal de condonar impuestos a las grandes industrias. Claro que coca-cola no paga los enormes volúmenes de agua que consume y desperdicia ni para proceso ni en la misma producción, por el contrario se le otorgan recursos porque es una empresa que “genera empleos” (aunque a diario haya recortes de personal), porque es una empresa “socialmente responsable” porque hace botellas reciclables (no obstante son responsables de parte de la contaminación de los ríos del Valle de Toluca al menos) y además le regalan la deducción de impuestos por donativos como el fraude teletón del que ya se habló antes.

El caso es que el Estado que no tiene empresas del pueblo para hacerse de recursos y que tampoco tiene ingresos por los impuestos que deberían pagar los grandes consorcios, sobre todo los transnacionales, no tiene forma de cumplir con su labor democratizadora de la vida, no puede garantizar a las personas su desarrollo en ningún sentido. Se trata de Estados débiles al servicio del mejor postor, por eso los foxistas dejaron escapar al Chapo y los calderonistas no le quieren atrapar, por eso hacia el exterior sólo hacen lo que les dictan desde Washington.

La violación al artículo 26 constitucional empieza cuando no son capaces de diseñar políticas económicas que permitan la democratización de la vida. México no crece, aunque intenten maquillar las cifras todos los días en los mass-media, sabemos que el aproximadamente 0.6% real que supuestamente creció la economía mexicana no corresponde a la economía mexicana sino a las grandes fortunas como la de Slim que asociado a marcas como Apple o Microsoft y “transando” de forma tan indecente a los clientes de Telmex y Telcel sigue ganando bajo el amparo que le da el Estado que ha adquirido y del que Zedillo, Fox y Calderón han sido los títeres principales (Salinas “acarreaba agua a su molino”).

Parece que me he desviado del tema porque he abordado más sobre la democracia en general o lo económico y el tema era “lo electoral” en una democracia representativa. El caso es que me pareció necesario abordar la obligación de democratización de la vida de todos los mexicanos que el artículo 26 de la constitución asigna al Estado. ¿y la cuestión electoral que? Bueno... de bromas a bromas, una de las mayores y de muy mal gusto en la sociedad capitalista-neoliberal-posmoderna es la cuestión electoral y es “la punta del iceberg” en lo que hace a la falta de democracia en México, la violación del artículo constitucional que se ha citado antes.

En primer lugar, desde la aplicación de las políticas de mercado a la transmisión de información por los medios masivos de comunicación a partir de los años 60’ del siglo XX, se ha educado a la gente en la noción de que democracia sólo implica la capacidad de participar en los hechos electorales. Por supuesto que esa participación se reduce al ejercicio del voto porque en una democracia representativa el “ciudadano de a pie”, las personas comunes como nosotros nunca podremos acceder a un puesto de “elección popular”.

Esos puestos de “elección popular” en realidad están circunscritos a los representantes de las grandes empresas y del crimen organizado, sea como parte de esos grupos –el caso de Salinas de Gortari- o como los siguientes presidentes que prostituyeron el poder político al mejor postor (perdón por redundar tanto). Es decir que la única ideología que mueve a los grupos políticos con registro electoral es el beneficio económico.

Tengo que aclarar que al hablar del presidente en turno se habla en realidad de todo el equipo que hace al gobierno en turno y se identifica con una persona que se supone dirige a dicho equipo, sirva esto como paréntesis en tanto se puede leer en esto el equivoco de sólo poner responsabilidad en un sujeto cuando en realidad hay muchos involucrados, todos los operadores políticos de cada régimen.

Cuando vamos a las urnas no solo estamos eligiendo a una persona que dirigirá a un equipo de gobierno, en realidad estaríamos eligiendo a un equipo que pondrá en práctica ciertas políticas y sobre todo estaríamos eligiendo esas políticas, en teoría lo importante de una elección radica en la posibilidad de optar por una serie de acciones para resolver los problemas prioritarios de la nación, del pueblo. Esas acciones o políticas serán aplicadas por una serie de individuos que conforman un equipo de trabajo y que son coordinados por un sujeto que identificamos como jefe del ejecutivo, en el caso que toca para el próximo verano será presidente del la república y en algunos casos también municipales... pero resulta que por “tradición” esto se entiende al revés: se elije a un sujeto y lo demás ya no importa, como si un sujeto tuviera la omnipotencia divina o mínimo, la varita de Mr. Potter para resolver los problemas.

Dice “tradición” entre comillas, es que esa “tradición” es una falacia, una serie de mecanismos de mercado donde el establishment -o sea la burguesía y sus títeres- difunden la idea que una elección es simplemente optar por un sujeto y el resto de las cosas importantes a elegir en el mismo acto no importa. Claro, por eso es “representativa” su democracia, porque sólo se eligen representantes y nada más, la siguiente pregunta es: ¿representantes de qué o de quién?

Definitivamente del pueblo no, nuestros no y es allí donde sabemos que nonos representan y que ninguno de los sujetos “presidenciables” representa al pueblo sino a la burguesía. La derecha fascista intolerante que sin mascaras representa a la oligarquía internacional y a la que hay que sacar del gobierno como premisa fundamental. Los frentes de masas disfrazados de partidos políticos socialdemócratas (de centro) que representan a quien pueda pagar mejor y esos son también los burgueses. La falsa izquierda con sus políticas de paliativo hacia el pueblo y que representan igualmente a quien mejor pueda pagar.

El principal problema en la democracia representativa es que la burguesía por los medios de difusión masiva transmiten la idea que se elige a un sujeto, un representante, cuando en realidad se debe elegir una política y a un equipo de trabajo que implementará esa política y que será coordinado por un sujeto. Es decir que si somos un poco inteligentes y podemos leer necesitamos fijarnos en el programa que están proponiendo los partidos y sus candidatos, no sólo en el rostro del sujeto que representa “la cara” de la campaña comercial con que intentan vendernos “nada”... por supuesto que nada porque sólo ofrecen un cascarón de imagen sin una propuesta real que contenga soluciones para los problemas del pueblo.

Pero el pueblo, la nación, nosotros, no tenemos la potestad sobre la elección de esos representantes porque no son para representar nuestros intereses sino los de la burguesía, por esta razón la elección de representantes no es un recurso útil para el pueblo. Sin embargo tampoco tiene caso dejar de votar, como se ha argumentado en el texto anterior, esto representa una contradicción de fondo que –creo- es el principal problema a resolver.

Si la elección no es más que una “mala broma” para justificar el derroche y malversación de miles de millones de pesos pero tampoco podemos dejar de ejercer el voto porque nos iría peor, entonces ¿cuál sería la solución?

Mi humilde opinión es que sólo la organización fuerte de los trabajadores, el frente nacional democrático patriótico y antiimperialista (FNDPA), puede generar la transformación de esta realidad. Sólo la organización del pueblo puede generar que los partidos oportunistas vuelvan sus registros electorales útiles para el pueblo. El FNDPA debe presentar una plataforma de acción elaborada a partir del análisis científico de la realidad nacional y presentarlo como puntos mínimos a asumir para que exista posibilidad de que algún candidato sea apoyado por el frente.

El PPS tiene la base de ese programa, está expresado en las plataformas electorales de 1988 y 1994, hay que debatir mucho aún al respecto y definir las propuestas exactas para la solución de cada problema en el contexto mexicano, pero la base esta allí.

Sin embargo debo insistir en que el PPS no puede, bajo ninguna circunstancia, ser “fuerza electoral”. Como supuesta vanguardia ideológica es necesario que se mantenga “libre” del vicio que acarrean las prerrogativas electorales. En el PPS no hay dinero que ganar sólo mucho trabajo por hacer, por eso los oportunistas y “fantoches” deben hacer conciencia de este hecho.

De cualquier forma, una elección en democracia representativa es sólo una mala broma...

(N. de la JPS: Los juicios vertidos por el Co. Ulianov Marín no corresponden a la opinión oficial del PPS ni de la JPS. Responden a la necesidad de debatir el tema electoral rumbo al 153 Pleno del Comité Central del Partido que sesionará los días 25 y 26 de febrero y en el que se decidirá la posición que asumiremos en la contienda político-electoral).

Democracia, enajenación y sucesión 2012 (5.1)

Entre el votar y la inutilidad de la elección burguesa
Por Ulianov Marín (PPS)

Iniciar por donde terminé el texto anterior ya es un exceso, porque es la tercera vez que se repite en la serie: «lo electoral no es la solución, pero es una estupidez no votar». 

No votar da margen a la derecha, sobre todo a los panistas, el fascismo intolerante, de tener un “cerco de seguridad” porque mientras el pueblo no vota, los esbirros de la burguesía votan en masa (incluso varias veces) y sus candidatos son electos por un porcentaje ridículo de electores, 14% en el caso de Obama por ejemplo. En realidad todo aquel que llame a no votar está trabajando para la reacción, trabaja en favor de que la burguesía conserve el poder político y de que el pueblo sea “controlado”, la palabra exacta esoprimido en todo sentido.

El problema es que el sistema electoral en las democracias representativas mantiene ese margen como garantía de su funcionamiento, falaz por génesis pues está basada en la doble moral “natural” de la cultura del capitalismo. No existe una representación real, veamos el caso Obama: la estadística revela que fue electo sólo por el 14% de la población en edad para votar, lo que hace imposible que al otro candidato lo haya votado más del 13.9% por lo que la participación en la elección no pasó del 27.9% (datos que redundan en “cuentas alegres” y es meramente especulativo) ¿qué pasó con el 72.1% restante? Hay necesidad de aclarar que no estoy hablando de la población general, sino exclusivamente de los que tienen derechos electorales y que reduce mucho el espectro, los inmigrantes ilegales no tienen voz ni voto, por el contrario son perseguidos como criminales o incluso “cazados” (como animales) por los minutemen o la policía de algunos condados de Arizona principalmente.

Esta forma de practicar la democracia si tiene alguna cercanía con la forma de democracia practicada en las polis de la antigua Grecia donde sólo un pequeño grupo de esclavistas tenía derecho a “elegir” a los representantes. Sólo faltaría que aplicaran la ley “de la cicuta” para los ciudadanos más prominentes, como el caso de Sócrates.
En México la situación no es diferente, aunque no se vive una segregación social tan hipócrita y evidente. Para la última elección la cifra ficticia marcó un 35.89% de votos para el criminal que “finge” de presidente en México, la cifra real es 19.23% en tanto el cien por ciento del padrón electoral son 77,970,457 y no 41,791,322 (supuesta cifra de participación). No obstante las cifras del IFE son obviamente “maquilladas” y poco confiables y aun que a Calderón le fue “cinco puntitos” mejor que a Obama, la realidad es que si esos 36,179,135 hubieran votado bajo ninguna circunstancia estaríamos (todos los mexicanos) metidos en esta falacia que llaman “guerra anti-narco”, financiada por el gobierno Yankee (por ejemplo mediante el programa rápido y furioso), aunque las políticas económicas serían más o menos las mismas (adelgazamiento del estado “obeso” en términos “antiguos”), habría programas asistencialistas a manera de “limosna paliativa” para controlar a los más pobres sin solucionar realmente los problemas y seguramente una política exterior más sana, es decir que la sumisión a los designios del norte no se dejaría ver con tanto cinismo.

Lo anterior parece especulativo en tanto la supuesta izquierda no llegó a hacerse con el poder político, sin embargo resulta completamente científico y lógico si se analiza la plataforma electoral que postulaban en 2006 y también los planteamientos de la actual “precampaña”, además la evidencia de las políticas aplicadas en el Distrito Federal y las divergencias enormes en las políticas aplicadas en Michoacán, Zacatecas o Guerrero, lo que demuestra falta de unidad ideológica, estratégica y táctica. Por supuesto, cada sitio es distinto y requiere de soluciones singulares y particulares, pero las políticas para resolver los problemas de contexto nacional deben representar una unidad en tanto esos problemas son generales y en la medida que se trata de problemas generales a resolver en un ámbito singular o particular (estatal o municipal) el problema es ubicar y coordinar las políticas, estrategias y tácticas pertinentes para cada caso, la evidencia es que los gobiernos de la supuesta izquierda no tienen esa capacidad.

El caso es que si esos 36,179,135 electores hubieran votado no estaríamos viviendo la estupidez calderoniana, heredera directa de la ignorancia foxiana. Por supuesto que de un alevoso de supuesta izquierda a un ignorante de derechas siempre se preferirá a alguien que pueda pensar por si mismo. El problema con los derechistas es que son incapaces de pensar por si mismos, todo lo que tienen que hacer llega por orden directa de los que diseñan las políticas para los países “subdesarrollados” en las potencias del norte. Es decir que el señor presidente de este país y sus esbirros (el gabinete antes que nada) sólo son operadores de los poderes fácticos como el que representa el club Bilderberg, no tienen capacidad para resolver problemas porque tienen que esperar las ordenes de otros y si tomamos en cuenta que una de las delimitaciones sobre la inteligencia es «la capacidad para resolver problemas»... puedo decir que el actual gobierno mexicano puede ser clasificado del lado contrario de “lo inteligente”.

En esta dinámica de máscaras políticas, “la danza de los grupos”, la asociación de los personajes a cierta corriente ideológica... juegan especial papel los grupos ubicados en los extremos: la ultra-izquierda y la ultra-derecha.
Dice la sabiduría popular que la serpiente se muerde la cola. Cuando se ha tenido oportunidad de comprobar que nada es más sabio que los pueblos, se sabe también que hay que atender a estas sentencias aunque algunos eruditos les consideren “lugares comunes”.

El caso con las posturas extremas es justo la serpiente que se muerde la cola, ese círculo cerrado que deriva en conductas fanáticas que impiden el raciocinio y en el caso de las cuestiones políticas, es igual a convertirse en grupos violentos de presión que sólo contribuyen a generar justificaciones ficticias para que la burguesía aplique literalmente el fascismo que implica la anulación de las garantías individuales y pasar por encima de los derechos humanos... bueno, los derechos humanos para la burguesía sólo son un pretexto para levantar falsos a las revoluciones triunfantes e invadir países para robar sus recursos naturales.

Uno de esos grupos extremos es Al Qaeda formado y financiado por la CIA, dirigido por uno de los socios comerciales de George W. Bush, Osama Bin Laden que era agente de la misma CIA, un secreto a voces. El caso es que esta organización extremista-fundamentalista sirvió a la gran burguesía del mundo (oligarquía imperialista sería mejor nominativo en este caso) para iniciar en 2001 la agresión general contra los pueblos del mundo que ha derivado en la crisis sistémica que desde 2008 hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos, que genera situaciones tan intolerables como que en México existe el hombre supuestamente más rico del planeta mientras la mayoría de los mexicanos viven en la miseria.

Si hace falta más claridad: en este invierno de 2011 ya no es posible seguir omitiendo que fue la oligarquía imperialista usando de su principal títere, el gobierno Yankee, quién derribó las torres gemelas para iniciar la aplicación de estrategias fascistas a nivel planetario, para eso uso de un grupo extremista. La misma misión tenían los grupos de ultra-izquierda en la Latinoamérica de los 90’ del siglo pasado, por ejemplo Sendero Luminoso dio pie para los abusos del fujimorismo en Perú y el EZLN desvió la atención del “error de diciembre” al provocar una falsa sensación de riesgo de guerra civil en México e infundir miedo en la gente, la misma estrategia que aplicaron a nivel global con el terrorismo.

No es extraño que las grandes cúpulas de “des-informadores” asociados a los medios masivos de comunicación traten de ocultar de la forma más burda y a rajatabla que Rafael Sebastián Guillén había sido un empleado de Carlos Salinas y que éste le había encomendado la desestabilización de México para generar problemas a su enemigo político Ernesto Zedillo quién, por cierto, acababa de ganar la presidencia de la república y asumiría el cargo el primer día de diciembre de 1994, el primer trabajo (se había dicho) enmascarar el “error de diciembre”. “Marcos” y su EZLN han servido desde entonces para los más sucios y enmascarados trabajos de la burguesía.

En esto antes que otra cosa, hay que insistir que en la apariencia existen grupos divergentes en postura política, ideología, situación de clase, etc. Pero en la práctica es evidente que todos los grupos con posibilidades electorales -o sea registro y prerrogativas- responden a las mismas cuestiones: la primera es hacerse con el poder a como de lugar y cueste lo que cueste (el tristemente célebre “haiga sido como haiga sido”) y la segunda venderlo al mejor postor o mejor en partes, así se pueden vender la política exterior y la energética a la oligarquía imperialista mientras la interior se vende al narco y “sus cuates”.

En este orden se distinguen también que estos grupos “ultra-lo que sea” cuentan con una magnifica estructura o plataforma de diseño mercadotécnico que no corresponde a lo que implica una línea ideológica sino a una estrategia de venta. Así que hace seis años trataron de vendernos “la otra campaña” y con eso ayudaron a que los fascistas se quedarán “en la silla” por seis años más, habrá que esperar que estrategia de mercado se inventan para esta elección.
Con todo esto, es una forma sencilla de comprobar a que intereses sirve cada grupo verificando quién llama a no votar... claro si he podido comprobar la primera premisa de este punto: no votar es una estupidez.

Democracia, enajenación y sucesión 2012 (4)

El Estado y su proceso de descomposición en la democracia representativa.
Por Ulianov Marín (PPS)

La Dirección Nacional del Partido Popular Socialista ha abierto este punto en el debate con su comunicado del pasado 2 de diciembre. De este boletín de prensa extraigo: «el Estado debe actuar para impulsar el desarrollo de la nación, con un reparto más justo de la riqueza nacional, y con un régimen democrático como lo estipula la Constitución, con derechos electorales y con un mínimo de bienestar económico de la mayoría de los mexicanos.»

Yo debo insistir en que para un partido que se autodenomina por estatutos marxista-leninista, o sea que tiene como filosofía la praxis o el materialismo-dialéctico, la menor preocupación debe ser la electoral y que en el partido de la clase trabajadora mexicana o en este específicamente, la “inercia” electoral ha quedado impresa como un vicio heredado del sexenio 1988-1994 cuando logró ser segunda fuerza electoral y tenía prerrogativas económicas que enajenaron y corrompieron a muchos, la mayoría de los supuestos militantes. La cuestión electorera es mortal para el partido de los trabajadores.

Pero el tema es el Estado y habrá que iniciar delimitando qué es lo que entiende el materialismo-dialéctico por tal: primero, es una forma de organizar la sociedad que impone la clase económicamente dominante que tiene como principal función velar por los intereses de la clase dominante contra los intereses de la clase subyugada, o sea que es en principio un instrumento de dominación de una clase sobre otra, esto decía Lenin.

Es decir que el Estado es el encargado de mantener la superestructura que generan los dueños de los medios de producción y así resulta lógico que por ejemplo el gobierno panista actual se prostituya lo mismo hacia los grandes empresarios como Slim, González Barrera (en ambos casos Salinas de Gortari en el fondo), Zambrano, Azcárraga, el otro Salinas etc. o a los narcotraficantes, sobre todo Joaquín Guzmán Loera o el chapo y su cártel, porque ellos representan por igual la clase económicamente dominante en México, o sea que las políticas del Estado mexicano están determinadas por los intereses de los grandes empresarios y de los “narcos” porque ellos tienen el poder económico. A esto regresaré en la conclusión.

El enorme y absurdo debate surgido por errores anticientíficos, al designar como Estado las estructuras de gobierno o regulación de los pueblos originarios (llamados “prehispánicos”) puede tener solución en este criterio: si para que exista el Estado hace falta la existencia de clases sociales determinadas por su relación con la propiedad sobre los medios de producción y no basta con la existencia de grupos sociales especializados por actividad productiva, entonces no es posible hablar de Estado en ninguno de los pueblos de América, ni siquiera entre los grupos Nahuas o Quechua-Aimara que eran los más desarrollados económicamente.

Otro criterio claro puede ser: en 1521 los pueblos Nahuas estaban terminando el periodo neolítico, los Purépecha apenas empezaban a experimentar con el bronce, comparativamente había entre 2800 y 3000 años de “retraso” con relación al desarrollo europeo y este “retraso” presumiblemente fue determinado por la orografía. Como un ejemplo: el Valle de Toluca siempre estuvo aislado, los Mexica no le prestaron atención sino al final del siglo XV casi al momento de la conquista y durante la colonia no había más que caminos reales que conectaran Toluca con la Ciudad de México, fue hasta cerca de 1790 que se empezó a construir un camino que no se concluyó hasta 1830 aproximadamente (estoy abusando de la memoria con estos datos).

El caso es que el esclavismo no surgió sino hasta la mitad de la edad de bronce, pero no surgió porque a alguien se le haya ocurrido que era “positivo” poseer a otros seres humanos y usarlos para la explotación de los recursos y la producción de satisfactores, el esclavismo surgió por la determinación del desarrollo de las fuerzas productivas y en la medida que la cultura se transformó, por ejemplo el concepto “guerra” empezó a ser un mecanismo de dominio y a los vencidos se les dedicaba a la explotación, un caso bien documentado es la dominación de Mesenia por los espartanos en los siglos –VII y –VI. Por lo tanto, si los Nahuas apenas estaban superando el neolítico y hace falta mucho desarrollo para llegar a la mitad de la edad de bronce, entonces es imposible el esclavismo en la América “prehispánica” por lo que era imposible la existencia de un Estado porque no había clases sociales.

Científicamente es claro que no se puede hablar de un Estado Azteca primero porque los Azteca se quedaron en Aztlan (en Náhuatl no hay palabras agudas), cuando llegaron al Lago de Texcoco se renombraron Mexica. Después porque en la sociedad mexica no había clases sociales y por lo tanto no había necesidad de conformar un Estado. No sobra la pregunta ¿entonces que había?

En toda sociedad que no ha llegado al esclavismo existieron estructuras que regulaban la interacción entre los seres humanos y que podría considerarse que son estructuras de gobierno, también existían estructuras encargadas de la administración de los recursos colectivos y existían también principios de regulación jurídica, el Código de Hammurabi sería el ejemplo más conocido. Es decir que en las etapas previas al esclavismo en el desarrollo social no se puede hablar de estructuras definidas como Estado o incluso una forma de gobierno definida, todo se reduce a estructuras en formación tan ambiguas y cambiantes que es científicamente imposible identificarlas de alguna forma y esto es porque la mayoría de los datos específicos al respecto quedan en la especulación, la falta de escritura en esa etapa del desarrollo cultural hace imposible tener datos concretos.

Todo esto me ayuda a volver a decir que es una enorme falacia la idea acerca de nuestra cultura como herencia de la música griega, la música era la actividad de las musas y algo cercano a lo que hoy entendemos por cultura, nada que ver con el asunto de hacer discursos con sonidos que hoy llamamos música.

El asunto es que en el esclavismo el Estado se configuró como la institución que garantizaba el empoderamiento de una clase social que se adueñó de los medios de producción, o sea del trabajo de los seres humanos esclavizados. El Estado esclavista tomó muchas formas de gobierno, desde el totalitarismo representado por tiranos, dictadores, imperator (que no eran emperadores), hasta una forma extraña de participación donde la clase esclavista tomaba decisiones y que nos han comunicado bajo el término democracia o república y que poco tiene que ver con lo que hoy se practica como tales conceptos.

Para el momento en que ocurrió una transición sistémica, el paso del esclavismo al feudalismo, el Estado se transformó en la medida que se transformó la superestructura, seguía siendo la garantía de que la clase económicamente dominante podía imponer sus necesidades y es entonces que los terratenientes en contubernio con la iglesia generaron estructuras de control ligadas al Estado tan violentas y terroríficas como la inquisición o santo oficio para mantener la imposición y dominio ideológico, o sea la ignorancia y con eso sus privilegios de clase. No hay que olvidar que durante el oscurantismo el conocimiento era considerado cosa del demonio, hoy no es diferente la cosa.

Por supuesto que sobre el Estado esclavista y el feudal tenemos fuentes objetivas, muchos textos de polímatas que disertaron sobre las formas de organización social aunque sin claridad científica. Por supuesto que no se puede pedir rigor científico a esos polímatas porque la calidad científica en el estudio de los fenómenos sociales llegó con las investigaciones de Marx y Engels y no antes, pero esto no es tampoco por capricho o por esa falacia llamada “genio” o “genialidad” sino por el mismo desarrollo de las fuerzas productivas que hizo posible trabajos tan científicamente irrefutables como el capital.

Y precisamente es el trabajo de Marx y Engels, su continuación en Lenin y los materialistas-dialécticos que les prosiguieron, lo que reveló definitivamente la naturaleza y determinación cualitativa del Estado, cuando se analizaron a fondo las causas y consecuencias del estado capitalista y su esencia reaccionaria. El mejor ejemplo para demostrar esto es la conformación de Estados fascistas que son el reflejo de la degradación del estado por la falta de capacidad política de la burguesía al grado de anular al Estado pseudo-democrático de que alardean, para constituir totalitarismos fascistas.

El Estado capitalista tiene como característica fundamental servir a los intereses económicos de la burguesía por lo que es un disparate esperar que en algún momento o sentido pueda responder a las necesidades de los trabajadores. Es claro que se maneja sobre la doble moral que resulta normal para la mayoría (es lo que a todos han enseñado que funciona, por sentido común) y que justifica la explotación del humano por el humano (si es que se tiene el mal tino de reconocer como humanos a los burgueses).
Así es que el Estado Burgués y su democracia representativa sirven sólo al desarrollo de la burguesía, limita las posibilidades de desarrollo del pueblo reduciendo los recursos aplicados a la solución de las necesidades de la gente mientras amplia los privilegios de la clase dominante. Por ejemplo, mientras al pueblo se le aumentan lo impuestos a los burgueses se les condonan e incluso se les permiten fraudes “legales” como el teletón y ese tipo de “caridades”... bueno, Oscar Wilde es contundente en la crítica a estos “enjuagues” de la burguesía.

Insistiendo en el párrafo del que se ha partido, creo que debería concluir diciendo que el Estado debe garantizar las posibilidades de desarrollo para todos los seres humanos, mexicanos en este caso, para lograr un óptimo (no mínimo) nivel de vida. Además, mientras se mantenga esa cuestión electorera en la crítica de un Partido de clase sospecho que seguimos enganchados en la falacia representativa que la burguesía vende como democracia, algo así...

Pero más importante es verificar que sucede con el Estado cuando deja de servir a la burguesía, entonces se convierte en la herramienta de los trabajadores para ir eliminando a la burguesía poco a poco hasta la desaparición de las clases sociales, los casos de las democracias participativas y populares que miran hacia el socialismo en Latinoamérica son claras al respecto, el Estado en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador es el bastión de los trabajadores en la defensa de sus derechos contra los abusos de la burguesía. Es decir que el Estado en esos países funciona al contrario de como funciona en México, aquí el Estado es un instrumento de la burguesía para explotar a los trabajadores, es la herramienta de represión y a partir de la “guerrita de Calderón”, de exterminio y aniquilación del pueblo, eso se llama fascismo disfrazado y no hay peor enemigo de cualquier tipo de democracia que el fascismo.

Si el Estado es capaz de garantizar el desarrollo óptimo del ser humano entonces se puede hablar de un estado democrático. Si el Estado solo garantiza derechos electorales entonces se puede identificar un estado falaz y antidemocrático.

Es caro que los neoliberales panistas, priistas o “izquierdosos” pretenden el segundo tipo de Estado, pero nosotros -el pueblo, los trabajadores- requerimos de la transformación del Estado al primer tipo y también está claro que la solución no estará en la cosa electoral.

Ahora parece que caigo en una contradicción: si lo electoral no es la solución, pero es una estupidez no votar entonces ¿que es lo que estoy diciendo?

Democracia, enejenación y sucesión 2012 (3)

Sindicatos, organizaciones y movimientos sociales
Por Ulianov Marín (PPS)
  
No haré historia del movimiento sindical salvo en el caso de la necesidad referencial, existen muchos trabajos sobre historia del movimiento obrero y campesino, tanto reales, científicos y objetivos, como manipulados, falaces y tendenciosos. Cada uno elige lo que el mercado le permite, pero es necesario insistir en que la fuente primaria para acercarse a la historia del sindicalismo en México es la obra de Vicente Lombardo Toledano, él fue protagonista e ideólogo en el origen de éste movimiento.

Lo que pretendo para el momento de estas peroratas es llamar la atención sobre la función que ha tenido la organización social llamada sindicato en la confluencia actual de fuerzas y en los procesos democráticos. 

A finales del siglo XVIII los trabajadores de las factorías se organizaron para defender sus intereses, que en ese punto de la historia era la propia vida pues el tipo de explotación laboral era literalmente mortal, el desarrollo científico técnico se había preocupado por las circunstancias de producción pero nunca por la protección de la vida de los trabajadores en riesgo por los residuos de la producción y la sobreexplotación.

Los trabajadores se organizaron entonces para defender sus intereses que era la vida misma y las condiciones necesarias para dignificar la vida que incluía cuestiones como:

-      Contratos colectivos que garantizan la posibilidad de establecer salarios mínimos y evitan que el trabajo esté sujeto a la ley de la oferta y la demanda que enajena el trabajo y elimina la posibilidad de superar la calidad del trabajador. Al contrario de lo que muchos piensan, sujetar el trabajo al mercado es igual a que se contrate a los menos preparados que cobran menos y a eliminar de la conciencia de los trabajadores la necesidad de superación individual.

-      Jornada máxima de trabajo y edad límite para trabajar, que implica la posibilidad de pelear por el derecho a la educación, a la cultura, al esparcimiento, etc. Es decir que si el niño no puede trabajar porque la ley lo prohíbe, entonces tiene que dedicarse a estudiar, a hacer deporte, a incrementar su cultura y conocer más. La jornada máxima de trabajo permite al trabajador tiempo y energía útiles para el cultivo mental y físico (esto en la teoría. Claro está, habría que proscribir las actuales televisoras, la radio y la mayoría de la prensa para que algo así sucediera en la realidad).

-      El derecho a la huelga implica que los trabajadores tienen garantizado el derecho a asociación, justo en sindicatos y también “rebota” en cierto sentido hacia la libertad de expresión porque ante la alevosía del poder económico sólo la fuerza del colectivo puede garantizar que se respete ese derecho, a decir lo que se piensa.

Con estos ejemplos simples se puede ver que los logros en el derecho laboral siempre están relacionados con los logros en otro tipo de derechos como las garantías individuales o la educación. Es importante entonces, la defensa de los derechos laborales porque van “aparejados” a la evolución de la manera en que se regula la convivencia entre los seres humanos, todo esto en función a cuestiones como la idiosincrasia, la tradición y sobre todo la base económica.

Si hacemos un análisis de esta cuestión en la etapa revolucionaria del desarrollo mexicano, o sea después de 1917 es posible ver que cuando el movimiento sindical es más fuerte, el país crece más, y esto es una obviedad pues cuando los trabajadores tenemos mejores condiciones de vida y posibilidades reales de desarrollo producimos más, entonces es posible evitarla enajenación del trabajador por el mismo trabajo.

Cuando los trabajadores se organizan y las organizaciones de trabajadores se fortalecen, también crece la conciencia de clase, se elimina la absurda y artificial barrera entre obreros y campesinos, o la falacia que considera a los trabajadores intelectuales como un “aparte” de la clase obrera. Se dan las condiciones para que los trabajadores de todos los sectores productivos sean conscientes de que la única forma de vivir una democracia real es la unidad. Marx y Engels estaban en lo correcto cuando adoptaron como lema «¡Trabajadores del Mundo, Uníos!» o lo que es igual, sólo de pendiendo del traductor: «¡Proletarios de todos los países, Uníos».

Esta virtud de la unidad en la organización de los trabajadores, nos da la posibilidad de darnos cuenta más temprano que tarde, de la capacidad que tenemos como clase organizada para transformar las relaciones de producción a nuestro favor, definitivamente necesitamos la infraestructura, la ciencia y la tecnología para continuar el proceso productivo pero eso –infraestructura, ciencia y tecnología– también lo producimos nosotros, los trabajadores.

Definitivamente no necesitamos a la burguesía y esa burguesía es tan innecesaria que ahora mismo son los responsables de la crisis económica, de la crisis ecológica, de la crisis cultural, etc. Es decir, que los burgueses en su enorme avaricia y ceguera son capaces de terminar con la vida en el planeta, sea lentamente como lo están haciendo o simplemente “pulsando un botón” con sus armas nucleares... si, la mayoría de las armas nucleares en el mundo no son de los países o los Estados a que se les asignan, son de los oligarcas burgueses que pueden dar la orden para destruirnos a todos... y dice Fidel (el Comandante, claro), basta que estallen 100 de las menos potentes para que se elimine la vida de la tierra.

Y es precisamente, la capacidad que tiene la organización de los trabajadores para transformar la sociedad lo que hace que la burguesía mantenga una conducta permanente de agresión contra las organizaciones de los trabajadores. Por ejemplo, a las mafias criminales les llaman “sindicatos del crimen”, la propia Ley Federal del Trabajo acepta la existencia de sindicatos de patrones, y esos términos los aplican en caricaturas dirigidas a niños desde los años 70’del siglo pasado, junto a eso desnaturalizan las organizaciones corrompiendo a los dirigentes que por su falta de preparación política se vuelven títeres de la burguesía. Por supuesto que aquellos dirigentes que se mantienen fieles a sumisión como defensores de los intereses de la clase trabajadora son perseguidos, incluso criminalizados. Los casos del SME y el sindicato minero son claros ejemplos de esto.

Junto a las organizaciones de trabajadores existen entonces otras que tienen carácter destructivo y que son producto de la burguesía para dividir a los trabajadores y sus luchas auténticas: la conquista de nuestros derechos, pero también existe otro fenómeno análogo y parte de la idea sobre la “sociedad civil”. No puedo afirmarlo con certeza –me falta información al respecto– pero parece que fueron Marx y Engels quienes acuñaron el término, también desconozco el contexto en que lo aplicaban. Lo que si me queda claro es que los neo-marxistas de medio siglo XX usaron ese término para sustentar sus falsas teorías de la “concertación”, es decir que no era necesaria la revolución porque podía llegarse a acuerdos entre la burguesía y el proletariado para transformar el sistema... bueno, es como si quisiera convencer a mi perro de que me diera su hueso pacíficamente y sin que me mordiera...

La sociedad civil, en la forma en que la burguesía maneja el concepto, tiene como fin romper la conciencia de clase y es un recurso de distracción hacia los problemas fundamentales que tiene que resolver la organización de los trabajadores. En la concepción burguesa, se parte de la absurda idea de que existen más clases sociales que la burguesía y el proletariado y elimina la noción de que las clases sociales están determinadas por la relación del individuo con los medios de producción, o sea si es dueño de los medios o alquila su fuerza de trabajo para que se muevan. 

La idea de sociedad civil hace posible que existan fraudes fiscales tan escandalosos como los “teletones” donde la burguesía y sus empresas deducen de impuestos hasta tres veces las mismas cantidades enormes de dinero que salen de la bolsa del pueblo, para esto usan una falsa noción del concepto de solidaridad y también de la inocencia de la gente que ignora la legislación fiscal.

Por medio de la sociedad civil es posible generar organizaciones no gubernamentales (ONG) que en apariencia funcionan por medio de donaciones pero que en realidad son financiadas por Estados y empresas con fines muy específicos, es decir que las ONGs son la manera de legitimar la injerencia extranjera y la manipulación de la gente por intereses económicos disfrazados de causas sociales y el mejor ejemplo de esto es Greenpeace.

También por medio de la sociedad civil se pueden organizar movimientos o movilizaciones en aparente protesta contra ciertas políticas del gobierno pero que en realidad tienden a ejercer presión para que el congreso en México apruebe las leyes que harían de este país un estado fascista, la reforma política. Y es que con el pretexto de que al señor poeta le han matado al hijo (cosa deplorable y tristísima), la gente honesta se empezó a organizar y se movilizaron, pero nadie les explicó que llegarían a Chapultepec a exigir a los diputados que aprobaran una reforma a las leyes que permitiría al criminal de Los Pinos manejar al ejército a su antojo y “colombianizar” México.

Ejemplos de cómo ese concepto, “sociedad civil”, ha dañado la organización de los trabajadores sobran, porque fue el mismo que usaron a finales de la sexta década del siglo XX para destruir la organización estudiantil, la organización de los trabajadores y con esto la economía mexicana que por entonces crecía a ritmo de entre 6 y 7 %.

Claro que el concepto sociedad civil no se ha involucrado en los movimientos de indignados, no es la sociedad civil sino los trabajadores los que han levantado el grito de ¡ya basta! en las plazas de los países supuestamente desarrollados y a quienes les está reventando la crisis como bomba en la cara, el problema allí –insisto– es que hace falta dirección política e ideológica y las propuestas incluyen un factor que es nefasto para las condiciones de los pueblos en democracia representativa, ese factor es el llamado a no votar.

En la mayoría de las democracias representativas se gana la elección así haya votado una persona, eso dice la ley y se forma gobierno con esa mísera representación, antes se había dicho que mientras a Obama lo elige el 14% delos electores en Cuba o Venezuela se llegan a Cifras de 80 o 90 % de participación. Si no se vota se da a la derecha el campo para proclamarse vencedora y ese es el papel que juega la falsa izquierda: decepcionar a la gente para que hagan caso a la sociedad civil y no acudan a votar mientras los burgueses si votan y tienen la posibilidad de gobernar. Eso ha pasado en España y la falange franquista ha vuelto al poder.

La única salida es la organización de los trabajadores. Existe la necesidad urgente de sanear los sindicatos y las organizaciones de trabajadores, debemos denunciar el sucio juego en que se usa de las ONGs y el concepto sociedad civil. Es imprescindible dejar de “jugar” a la representación partidaria en “eventos sociales” y avocarnos a la conformación del FNDPA para poder presionar realmente a quién quiera que gane la elección de 2012 y no dejarles que vulneren más nuestros derechos.

No votar es la peor estupidez y debemos medir bien a quién dar el voto, la consigna debería ser en principio evitar que Acción Nacional se haga nuevamente con el poder, sacar a los fascistas neoliberales de Palacio Nacional.

La primera tarea entonces es llamar a todos a votar como uno y para esto es indispensable la unidad de los sindicatos y las organizaciones de los trabajadores, la historia demuestra que esa es condición indispensable para el triunfo de la clase trabajadora. El siguiente problema es ¿a quién daremos el voto?

Democracia, enejenación y sucesión 2012 (2.2)

Por Ulianov Marín (PPS)
  
Del estudio de la realidad objetiva que se verifica en el ámbito de la democracia, ya no como concepto simple y manipulable, sino como uno de los fenómenos culturales relativos a los mecanismos por medio de los que el colectivo humano se organiza, causa de una serie de consecuencias donde la mínima es la oportunidad de elegir representantes y la máxima la posibilidad de desarrollo total de la condición humana en el individuo.
  
Democracia “por debajo” (que es el tema de estos textos) implica entonces la cuestión electoral, o sea que es la parte más burda o menos evolucionada de este complejo fenómeno cultural. La afirmación anterior tiene comprobación en la sustitución de ese modelo electoral por modelos más equitativos y civilizados -como el cubano- que en principio prohíben las campañas electorales porque:
  
-   Son maniobras comerciales que tienden a enajenar la posibilidad de elección libre por medio del condicionamiento mecánico, por eso las personas “toman coca-cola”.
  
-   Son generadores de corrupción en las sociedades que basan sus parámetros éticos en la doble moral burguesa, es decir que los individuos tienden a funcionar bajo el principio de alevosía y literalmente a robar parte de los presupuestos electorales en tanto es una práctica común, dado que es demasiado dinero en juego y se generan cadenas de corrupción ocultas en el concepto outsourcing y las facturas “infladas”.
  
-   Son miles de millones en recursos desperdiciados para generar basura, tanto física como virtual. Recursos que deberían ser mejor empleados en rubros como alimentación, salud, educación o cultura.
  
Porque un país realmente civilizado, con una cultura superior, con una identidad firme y fundamentada no permitiría que los recursos económicos se desperdiciaran en hacer basura electorera cuando hay problemas sociales realmente importantes que resolver.
  
A esto se puede reprochar aduciendo a la necesidad de “difundir” la ideología y los programas de acción o plataformas electorales, pero en realidad estos conceptos no se necesitan difundir de manera simple. Al respecto de estos conceptos -ideología y programa- hacen falta procesos educativos y hábitos de debate porque constituyen la base filosófica y programática sobre la que se construye la vía de desarrollo de un país, pero mientras los neoliberales-posmodernos tienen tomadas las universidades y las estructuras educativas, los supuestos marxistas, comunistas y socialistas se niegan a establecer una simple escuela de cuadros. Poca cosa esto de la ideología...
  
Un representante popular elegido en democracia real no debería requerir campaña alguna porque su trabajo y vida en el cotidiano debería darle suficientes elementos para ganar la confianza del pueblo, no sólo de los electores porque hay menores de edad (que no son electores) con mayor conciencia que quienes tienen la responsabilidad de ejercer el voto. En las democracias representativas los candidatos tienen poco o nulo contacto con el pueblo, por eso requieren de campañas publicitarias para difundir la serie de mentiras que pueden allegarles los votos para obtener un puesto en una cámara o un gobierno y acto seguido vender sus favores al mejor postor. Esto es un rasgo de la doble moral burguesa.
  
Todo aquel que abogue y pelee por prerrogativas electorales en un partido de la clase obrera demuestra de hecho su vocación hacia la corrupción y su avaricia de cargos de elección popular para prostituirlos. Pocos son los seres humanos consecuentes con su ideología y suficientemente honestos que han cumplido con su labor como representantes populares sin prostituir el cargo. En México, la mayoría de ellos siguen militando en el PPS.
  
A un representante popular elegido en democracia real se le puede destituir por plebiscito popular en cualquier momento cuando se demuestre que no cumple dignamente con sus funciones. A un operador de los partidos políticos enajenados de la democracia representativa le protege la ley para corromperse y prostituir los cargos de elección popular. Esas son algunas razones por las que los diputados senadores y encargados de los poderes ejecutivos en las democracias representativas no representan al pueblo.
  
La circunstancia anterior determina que el pueblo tenga una visión enajenada sobre los partidos políticos. Sin embargo, el pueblo no puede funcionar sin partido porque sin esta institución no tendría guía ideológica. Además, se ha dicho aquí, un partido político existe para defender los intereses de una clase social, o sea que es la herramienta de las clases sociales para acceder al poder y ejercerlo en beneficio de la clase a quien representa.
  
Otro dato importante es que en una revolución triunfante el partido de los trabajadores nunca ha tenido registro (hay que insistir que existe diferencia entre revolución, movimiento social y revuelta) y nunca un partido materialista-dialéctico ha sido beneficiado con prerrogativas, la historia demuestra que cuando un partido que se denomina marxista o marxista-leninista se deja “financiar” por las prerrogativas electorales se enajena y traiciona sus principios. Autocríticamente, en México el caso del PPS en el periodo 1988-1994 y hasta la dirigencia de Fernández Flores es una comprobación de esto.
  
Otro ejemplo es el caso deplorable de los partidos comunistas europeos que no obstante haber sido ilegalizados en muchos lugares, han traicionado sus principios y son ahora organizaciones socialdemócratas al servicio del estáblishment, desde ese sitio no son capaces de guiar ideológicamente a los movimientos sociales de indignación que existen hoy en toda Europa y en Estados Unidos de Norte América, no son capaces de cumplir con su misión histórica: constituirse en la vanguardia de los pueblos en la acción revolucionaria, en la transformación de esos movimientos sociales en revoluciones reales que tengan la posibilidad de transformar la realidad en beneficio del pueblo. Esa es la razón profunda por la que los gobiernos fascistoides o mínimo reaccionarios (de derechas o izquierdas) del mundo “toleran” esos movimientos, porque están desnudos ideológicamente, claro, hasta el momento en que “la chusma afea las plazas”.
  
No obstante, existen en esos movimientos rasgos que hacen evidente la posibilidad de dotarles de contenido revolucionario: la organización de asambleas de barrio donde se toman decisiones y se eligen delegados que se elevan a estructuras de debate y consenso más generales hasta llegar a realizar propuestas colectivas a nivel países que se proponen a los órganos de gobierno. Esto se llama centralismo democrático y es una forma de organización de la democracia real ¿cómo es que los movimientos sociales en el mundo están practicando el “bolchevismo” si no tienen guía ideológica?

La realidad es que la burguesía se ha encargado de enajenar el significado del concepto partido político con el objetivo de castrar de estas instituciones su utilidad y misión social, para esto han empleado a los frentes de masas que si es cierto, han sido útiles en determinados momentos históricos también han sido usados por el neoliberalismo para este proceso de enajenación, porque en sí mismos los frentes de masas llevan el germen de la corrupción al carecer de principios ideológicos de clase. Esta es la razón por la que existen consignas como «¡el pueblo unido funciona sin partidos!», porque la gente confunde el concepto partido político con los frentes de masas corruptos, instrumento de la burguesía para prostituir las funciones de los legisladores y mandatarios.

Por supuesto que un frente de masas o un partido de la burguesía no pueden representar al pueblo, eso está negado por principio. Si el pueblo entendiera esto jamás el mundo habría vivido un gobierno de “derechas” y menos el fascismo, pero por el contrario la burguesía que es dueña de las estructuras de educación y comunicación se ha elaborado los mecanismos precisos para anular la conciencia de clase y enajenar la idea colectiva sobre el concepto de partido político.

La demostración práctica sobre la necesidad del partido de la clase trabajadora, materialista-dialéctico, en la sociedad actual es precisamente la “desnudez” ideológica y lo manipulables que están resultando los movimientos sociales de protesta contra el capitalismo. Están siendo manipulados y desviados de sus fines originales y los están convirtiendo en meras protestas por ejemplo contra los “banqueros”, pero estos “banqueros” en ese contexto particular, se convierten en un abstracto que ya ni siquiera tienen nombre como Madof, Botín o González Barrera (Salinas de Gortari), se convierte en un fantasma que molesta, que roba, que quita posibilidades de desarrollo, pero que carece de concreción física, no aterriza a la realidad objetiva y la protesta así es tan absurda como protestar contra la Señora Madre Naturaleza porque existe la viruela o porque ha llovido hoy más de la cuenta.

Entonces la responsabilidad que podemos reclamar a todos los militantes o quienes se dicen militantes de los partidos políticos que se asumen como materialistas-dialécticos es la guía en este tipo de procesos y movilizaciones sociales para dotarles de contenido y convertirlos en revoluciones reales. Sin embargo, esos supuestos militantes deberíamos empezar por ponernos a estudiar, conocer y manejar las tres fuentes (materialismo-dialéctico, materialismo-histórico y economía política) para poder analizar los fenómenos particulares y singulares que nos correspondan a cada uno y poder proponer estrategias y tácticas pertinentes para la solución de los problemas reales. Eso es a fin de cuentas lombardismo.

Es ridículo y oprobioso que los cuadros ideológicos de la burguesía manejen las tres fuentes de manera más eficiente que aquellos que nos decimos materialistas-dialécticos, es indignante que teniendo la información sobre esto en el seno de los partidos supuestamente de la clase trabajadora se siga peleando por conflictos entre la teoría y la práctica cuando lo importante es la praxis revolucionaria.

De esta manera es que los supuestos comunistas estamos faltando a la misión histórica que presumimos haber aceptado y nos congraciamos al externarlo en las reuniones de las diferentes estructuras de los partidos. Estamos de esta forma contribuyendo a que la burguesía se perpetúe en el poder al menos por los siguientes cien años si es que logran salvar el escoyo de la crisis sistémica actual.

En este punto es importante hablar también del papel que juegan en el proceso democrático los sindicatos y organizaciones que representan colectivos singulares delimitados por su actividad laboral. Por ejemplo, los campesinos se organizan en centrales o comités que no se llaman sindicatos pero tienen la misma función, lo mismo sucede con los estudiantes o colectivos de jóvenes en actividades deportivas o culturales, pequeños comerciantes, etc. Cada uno y cada organización tiene un papel que jugar en los procesos sociales y ese papel está determinado por el tipo de regulaciones que apliquen en cada país, las leyes generales, sus reglamentos y códigos, en eso el tipo de democracia que se practique tiene un papel preponderante.

Esto será tema de la siguiente entrega.